¿Cuántas cosas estás haciendo mientras lees esto? Quizás estás tomando un café o tienes diez pestañas abiertas o estás pensando en lo que tienes que hacer después…
Vivimos en una época que ha convertido la multitarea en una virtud, pero hacer muchas cosas a la vez no significa necesariamente estar presentes.
Menos multitarea, más presencia
Si septiembre es el mes de reorganizar, octubre es el mes de comprobar qué de todo eso se sostiene. Es habitual que las primeras semanas de curso empiecen con energía y que, hacia mediados de octubre, aparezca la primera señal de cansancio real, no física, sino de gestión por la cantidad de frentes abiertos a la vez.
Octubre pide estabilidad: El otoño ya se ha instalado, los días se acortan y el ambiente empieza a ser más fresco y seco.
En Ayurveda, estas cualidades se relacionan tradicionalmente con Vata.
La respuesta es introducir cualidades diferentes: Calor, estabilidad, presencia y reducir el número de cosas que se intentan sostener a la vez (la novedad constante impide que se construya una rutina real), así como reducir la necesidad de cambiar constantemente de estímulo.
Piernas, centro y calor interno
Físicamente, octubre es el mes de fortalecer la base: piernas y centro del cuerpo (core, en el sentido funcional, no estético). No es casual, una base fuerte es lo que permite sostener cualquier otra cosa sin compensar con tensión en otras zonas (cuello, hombros, mandíbula, los lugares habituales donde se acumula el estrés de gestión). En paralelo, se busca aumentar ligeramente el calor.
Una pregunta útil para este mes
De todo lo que empezaste en septiembre, ¿qué sigue en pie sin esfuerzo, y qué se sostiene solo a base de fuerza de voluntad?
Lo segundo, casi siempre, conviene simplificarlo antes de que llegue noviembre.