Septiembre no necesita que empieces de cero
Septiembre tiene fama de ser un segundo enero.
Nuevos horarios, nuevos objetivos, nuevos propósitos y, muchas veces, demasiadas expectativas.
Después de semanas de horarios más flexibles, septiembre introduce movimiento: colegios, reuniones, trabajo, desplazamientos, actividades, listas y agendas.
Desde la perspectiva ayurvédica, este cambio puede favorecer cualidades asociadas tradicionalmente a Vata: movimiento, irregularidad, dispersión y variabilidad.
Y quizá lo notes.
Te cuesta más parar.
Tu cabeza va más rápido.
Comes a deshoras.
Duermes peor.
Intentas llegar a todo.
La solución no es hacer más
Cuando todo se mueve, necesitamos algo que nos dé estructura. No una estructura rígida, una estructura amable.
Una hora aproximada para comer.
Un horario razonable para dormir.
Un paseo.
Cinco minutos de respiración.
Una práctica de yoga que puedas mantener.
La regularidad puede convertirse en una forma de cuidado.
Yoga para septiembre
En esta época funcionan especialmente bien las prácticas que aportan:
- estabilidad
- trabajo de piernas
- posturas de pie
- respiración regular
- secuencias conocidas
- transiciones conscientes
- relajaciones largas
No necesitamos una práctica espectacular, necesitamos una práctica que nos permita volver a nosotras mismas.
Journaling
Completa estas frases:
Mi rutina me sostiene cuando…
Este septiembre quiero proteger…
Una cosa que puedo hacer por mí cada día es…
Y una pregunta más incómoda:
¿Qué parte de mi agenda está ocupada por cosas que realmente no necesito hacer?
Una vuelta diferente
Quizá este septiembre no se trate de conseguir más.
Quizá se trate de volver a estar presente en lo que ya forma parte de tu vida.